3 formas en que la muerte nos enseña sobre productividad

A veces, del hecho de estar aterrorizados y presionados podemos extraer algo bueno. Son las situaciones inminentes y que están fuera de nuestro control las que muchas veces nos hacen pensar en lo verdaderamente importante, que comúnmente olvidamos por estar ocupados en lo que la rutina del día a día nos exige.

Cuando experimentamos algún episodio relacionado con la muerte de alguien cercano (algún familiar o amigo), generalmente esa sensación de tristeza y desasosiego vienen precedidos por un sentimiento de agradecimiento más fuerte de lo normal. En esos momentos, cuando recordamos que todos somos mortales y que esto que conocemos como “vida” es algo temporal, agradecemos por seguir acá. Es ahí cuando valoramos a las personas que queremos y empiezan a dar vueltas en nuestra cabeza esos pensamientos de todo lo que quisiéramos hacer antes de que nos llegue a nosotros el turno de morir.

La muerte (o pensar en la muerte) es quizás la forma más efectiva de darnos cuenta qué tan disparejos e incoherentes estamos siendo entre las cosas que decimos y las cosas que hacemos.

Es un poco paradójico que algo que casi siempre tiene una connotación tan trágica, tenga tanto potencial para ayudarnos a ser más productivos.

Pero no tiene sentido que para ser productivos y ser conscientes de que el recurso más importante que tenemos es el tiempo, tengamos que estar pensando todo el día en temas relacionados con la muerte. ¿Habrá alguna forma de mantener los beneficios de enfoque y de agradecimiento que nos genera esa sensación de mortalidad, sin tener que pasar necesariamente por una experiencia relacionada con la muerte? Si sabemos que la muerte es una certeza, ¿Porqué seguir preocupados porque va a llegar? Más bien deberíamos preocuparnos por encontrar los medios para aprovechar al máximo el tiempo que nos queda.

Hasta el momento, estas son las 3 herramientas más útiles que he encontrado para, cada día, tratarme de acordar que mi tiempo en este mundo es limitado, y que, por lo tanto, lo debería estar aprovechando al máximo:

  • Austin Kleon, en su libro “Show your work” recomienda que diariamente, o al menos una vez a la semana, leamos los obituarios que publican en los periódicos. Austin dice que estos obituarios son Experiencias cercanas a la muerte para cobardes. A lo que se refiere, es que son recordatorios poderosos de que todos nos vamos a morir, y lo podemos recordar sin necesariamente tener que vivir por nuestra cuenta una experiencia cercana a la muerte. Al principio pensé que era un consejo extraño, pero luego me pareció que tiene todo el sentido del mundo: Leer obituarios es un recordatorio muy efectivo para estar agradecidos de que no sea nuestro nombre el que esté ahí publicado. Los obituarios en el periódico me ayudan a estar agradecido de estar vivo y me hacen recordar que tengo que aprovechar lo más eficientemente posible mis recursos para hacer todo lo que quiero hacer antes de morirme.
  • Olivia Fox Cabane, en su libro “The charisma myth” dice que una de las herramientas más poderosas para aprender a practicar la gratitud es la de imaginarnos cómo sería nuestro funeral. La idea es visualizarlo lo más detalladamente posible ¿Quiénes asistieron? ¿En donde se está llevando a cabo? ¿Qué remordimientos y qué cosas te quisieran haber dicho esas personas que asistieron a tu funeral? ¿Qué cosas te gustaría haberles dicho a todas esas personas antes de morirte? Con este ejercicio de visualización, la capacidad de gratitud mejorará notablemente. Y el hecho de estar agradecidos, al mismo tiempo hará que estemos en un estado mental apto para pensar cómo ser más productivos, cómo aprovechar mejor nuestro tiempo y cómo encaminarnos y enfocarnos en hacer todo lo que queremos hacer antes de que nos llegue nuestro verdadero funeral.
  • Steve Jobs, en su famoso discurso de graduación a los alumnos de la universidad de Stanford, dijo: Acordarme que pronto voy a estar muerto es la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque casi todo — todas las expectativas de otras personas, todo el orgullo, todos los miedos y vergüenzas de fracasar — todas estas cosas se desvanecen y no son importantes frente a la muerte, dejando expuesto lo que es verdaderamente importante. Recordar que nos vamos a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tenemos algo para perder. Igual ya estamos indefensos, igual ya estamos desnudos.
    Adicionalmente, Jobs decía que todos los días, al levantarse, se miraba al espejo y se preguntaba ¿Lo que estás haciendo, y lo que vas a hacer hoy te hace feliz? Si la respuesta era “No” durante varios días seguidos, Steve sabía que había algo que tenía que cambiar.

Es inevitable, la muerte siempre nos parecerá injusta, y siempre nos aterrorizará. Pero, ¿Quién dijo que de las injusticias y de las cosas que nos aterran no podemos aprender?

Imagen Muerte cortesía de Shutterstock

Juan Esteban Bravo Álvarez

Obsesionado con ayudarle a entender a la gente que simple es mejor y que la simplicidad está subvalorada. Convencido de que el recurso más importante no es el dinero, es el tiempo. Con más tiempo se puede hacer más dinero, con más dinero no se puede hacer más tiempo.