7 acciones de emergencia para mejorar tu productividad de forma instantánea

Tal vez en algunos momentos sientes como si de repente te encadenaran y no pudieras avanzar más en ese inmenso mar de tareas pendientes.

Es muy difícil mantener un mismo nivel de exigencia diaria para acelerar nuestro rendimiento. Sin embargo, existen algunas prácticas acciones de emergencia que pueden rescatarte de ese bache de improductividad.

Cuando sientas que no puedes avanzar más, pon en práctica alguna de las siguientes 7 acciones y convierte tu día en una máquina de eficiencia de forma instantánea. La última acción probablemente no la conocías.

¡OJO! Es importante convertir estas acciones en hábitos. Solo de esta forma aseguras que tu productividad sea constante.

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1. Pon un cronometro

En lo personal, esta es una de mis técnicas de productividad favoritas. Cada vez que me siento atorada y como que no estoy llegando a ningún lugar, pongo un contador por 15 minutos y me digo: “Eso es todo lo que voy a hacer, sólo trabajar en algo durante 15 minutos y ya está”.

La mayoría de las veces funciona. Es como si engañaras a tu cerebro. Evitando distracciones internas y dando tu máximo durante ese tiempo asignado.

Tú puedes poner más o menos tiempo, según te sienta y lo necesites. La parte más importante de este truco es que se genera un impulso. Lo que también ocurre con las siguientes acciones.

2. Empieza con las tareas pequeñas

A veces solo necesitas una chispa de encendido para empezar de forma eficiente todas tus tareas. Una forma de generar ese impulso es simplemente empezando con una tarea pequeña.

Es parecido al efecto del punto anterior. Tú te relajas porque piensas que es algo fácil además al terminarlo experimentas una sensación de tareas cumplidas que te motiva a continuar con las siguientes.

Si tú no tienes ni una sola tarea pequeña, rompe una grande en partes. Si aún sientes que es demasiado trabajo para lograr impulsarte. Trata de dividir esa tarea nuevamente hasta lograrlo.

Si esto aún no funciona y sigues teniendo un improductivo día, empieza con las tareas sencillas. Las que no requieren mucho esfuerzo y antes de que te des cuenta, tendrás el impulso que necesitas para conseguir terminar las tareas más demandantes. Y además ya te deshiciste de las tareas molestas. ¡Es mejor que no hacer nada!

3. Cambia de ambiente

A veces nuestro entorno directo no está ayudando a entrar en un estado de ánimo productivo.

Hay obras de construcción al lado. Hace demasiado calor en la oficina. Tu vecino está hablando por teléfono todo el tiempo. O simplemente estas mirando a la pantalla sin lograr hacer nada.

Cualquiera que sea el caso, una solución fácil es cambiar un poro el entorno. (Si trabajas desde tu casa, esto es aún más relevante.)

Aquí hay algunas ideas para cambiar de ambiente:

  • Toma un paseo alrededor de la cuadra
  • En vez de conducir, camina.
  • Ir a una cafetería y trabaja allí
  • Cambia de posición tu escritorio

Estas ideas te ayudan a relajarte un poco para empezar con esas tareas pendientes.

4. Un poco de ejercicio

Hacer ejercicio es la varita mágica de la productividad. Está comprobado que tan solo unos cuantos minutos mejoran tu concentración de forma instantánea.

Esto pasa porque el ejercicio aumenta el flujo sanguíneo y la oxigenación en el cerebro. Lo que es indispensable para tener una mayor claridad y energía mental.

Investigadores de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) encontraron que los astronautas que se ejercitan solo unos cuantos minutos mejoraron un 60% su eficiencia durante todas sus horas laborales, mientras que aquellos que no hacían ejercicio disminuyeron su productividad un 50% durante las dos últimas horas de su turno.

5. Una taza de té verde

En comparación con el café, una taza de té verde contiene 25mg de cafeína (Teína), mientras que el café contiene 95mg. Otra ventaja es que el efecto se mantiene constante por más tiempo. De forma que no tienes un pico de energía y después un bajón.

Es cierto, que lo más saludable es que el cuerpo logre estimularse sin necesidad de ninguna sustancia externa. Pero a veces necesitamos una pequeña patadita que nos motive a terminar las múltiples tareas del día.

En lo personal el té verde sin azúcar (matcha) se ha vuelto parte de mi rutina laboral. Es suave, relajante y fácil de preparar. Además puedes conseguirlo en muchas presentaciones.

6. Cierra todas las pestañas y ventanas abiertas

Si tú eres de los que trabajan en la computadora con 20 pestañas abiertas y 5 programas en ejecución. Deja de hacerlo.

Cierra todo. Y empieza de cero en limpio.

Tener muchas páginas abiertas de forma simultánea te distrae porque te obliga a cambiar de tareas de forma frecuente. Y no solo eso porque además crea un agobio innecesario. Recuerda que hacer muchas tareas al mismo tiempo no te hace más eficiente, al contrario te hace perder más tiempo.

En mi experiencia, cuando estoy por escribir algún artículo y siento que estoy solo dando vueltas en círculos, lo que hago es simplemente empezar de nuevo en una página en blanco. Esto libera un poco de estrés y me motiva a empezar.

7. Medita

Hablando de agobio, una forma fácil de superarlo y de paso mejorar la productividad es meditando.

Si te sientes todo atolondrado y tus pensamientos están volando por todos lados. Detente unos minutos y medita. Esta práctica es como un ejercicio de relajación para tu cerebro.

Es un ejercicio tan poderoso que sólo se necesitan 5 minutos para calmar el torbellino de pensamientos y generar el impulso que necesitas para terminar tus tareas pendientes.

Tania Sanz

Soy la autora del blog Habitualmente. El objetivo de este espacio es lograr transformar tus hábitos y mejorar el diseño de tu rutina diaria de forma saludable. Todo esto con información práctica y estrategias útiles basadas en evidencia científica.