¿Es planificar perder el tiempo?

Llevo ya un tiempo pensando en pasaros un artículo de José Miguel Bolívar con el título provocativo “Por qué Planificar es Perder el Tiempo”.

José Miguel argumenta que, una de las dos interpretaciones de la palabra planificar no sirve para nada:

si por planificar entendemos ponernos a «trazar un plan» en función de lo que queremos que ocurra o de lo que creemos que va a ocurrir, tomándolo además como una referencia a seguir o, peor aún, como un compromiso a cumplir, entonces no vamos a ninguna parte. Como he dicho en muchas ocasiones por aquí, a la realidad le importa poco lo que nosotros queramos o creamos. Es lo que tiene la realidad, que va por libre.

Eso no quiere decir que no hay que planificar, porque la palabra planificar también tiene otro significado:

Si por planificar entendemos pararnos a pensar antes de hacer, para «prever» posibles escenarios, sabiendo en todo momento que son escenarios volátiles e inciertos, es decir, que podrían cambiar o incluso no existir, y que son complejos y ambiguos, es decir, que desconocemos de ellos mucho más de lo que creemos y, sobre todo, mucho más de lo que nos gustaría aceptar, entonces vamos por buen camino. Prever para anticipar posibles situaciones nos ayuda a estar mejor preparados ante ellas y además ayuda a enfriar el pensamiento.

Visto así, planificar no es perder el tiempo.

En la preparación para la batalla siempre he encontrado que los planes son inútiles, pero la planificación es indispensable.
— Dwight Eisenhower

PS: No olvides de leer también los comentarios en este post.

Jeroen Sangers

Anfitrión del Canasto. Mentor artesano especializado en la Efectividad 2.0 para personas y equipos de trabajo.

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