El mito de la separación de la vida laboral y personal

Cada vez veo más artículos, libros, noticias y otra información en relación con la conciliación de la vida personal y la vida profesional. Parece un tema importante, pero si reflexionas un poco verás que es incluso algo indeseable…

Hasta hace unos 200 años no existía ninguna separación entre la vida laboral y personal, solo había la vida en general. La gente se despertaba, desayunaba, daba comida a los animales, cosechaba la fruta, arreglaba ropa, preparaba comida, etc., todo en el mismo día sin etiquetar las actividades como trabajo o personal.

Y por cierto, si estás en camino, te dejo una versión de audio de este artículo del blog, que puedes escuchar y descargar.

La revolución industrial cambió todo eso

Para que las fábricas pudieran funcionar, fue imprescindible que todos los empleados estuvieran presentes al mismo tiempo. La introducción del horario fijo hizo que los empleados de las fábricas tuvieran una clara distinción entre el tiempo que estaban trabajando en la fábrica y el tiempo que estaban a casa. Poco a poco la gente dedicaba más de su tiempo fuera de la fábrica a actividades de ocio, como deportes, mirar la televisión e ir de vacaciones.

Vida de oficina

La siguiente revolución en la manera de trabajar, el trabajo de conocimiento en las oficinas, también tenía un impacto grande en la manera de trabajar, pero extrañamente no acabó con los horarios fijos. Gran parte de las tareas en una oficina no requieren la presencia de otras personas y con la tecnología actual se podría hacer en cualquier sitio y/u hora.

Creo que hay dos motivos para mantener el horario fijo en estos casos:

  1. Los jefes quieren controlar lo que sus empleados están haciendo en cada momento (igual que en las fábricas) y aún no han aprendido a gestionar el personal basado en los resultados obtenidos.
  2. Por otro lado, a muchos empleados también les interesan los horarios fijos, porque así tienen sus horas de diversión garantizadas.

Hasta aquí todos contentos, ¿o no?

Poco a poco notamos que nos resulta más difícil mantener nuestras dos vidas completamente separadas.

Separar la vida laboral de la vida personal es algo contranatural

Para poder hacer trámites personales tenemos que pedir tiempo libre durante el día laboral, y si hay mucho trabajo pasamos más horas en la oficina.1

Cada vez hay más profesionales que llevan trabajo a casa para hacer durante el fin de semana, y también recibimos más llamadas y mensajes personales —¡WhatsApp!— en nuestros móviles mientras estamos en la oficina.

Además, como nuestro trabajo no es físico, nuestra mente tiene problemas de separar las dos vidas, así que mientras estás en la cola de la supermercado piensas en la reunión con el cliente importante que vas a tener mañana2 y cuando estás procesando tu correo electrónico en la oficina estás pensando en las vacaciones de verano. Tu cerebro no es capaz de separar el trabajo de tu vida personal.

Es por esto que el consejo es tener un único sistema de productividad para tu vida integral. Separar la vida laboral de la vida personal es algo contranatural.

Tenemos que volver a cambiar el significado de la palabra trabajar a su significado original: hacer y cambiar cosas.

Da igual si estás escribiendo una oferta para un cliente, pintando tu casa, diseñando la web de la empresa o lavando la ropa: estás trabajando. La única diferencia es que a veces estás trabajando hacia las metas de otras personas (que te pagan por eso) y a veces trabajas hacia tus propias metas.

Busca equilibrio en lugar de la separación

Tu vida seguramente es más complejo que sólo trabajo y vida personal. Dentro de estas dos áreas también hay diferentes responsabilidades. Por ejemplo, dentro de tu vida personal puedes tener responsabilidades para cuidar de tu familia, tu salud, tu administración, tus pertinencias, tu ocio, tus amistades, etc.

Cada uno de estas áreas merece una parte de tu atención, pero la manera de garantizar el equilibrio no es reservar tiempo fijo en tu agenda cada día para cada responsabilidad: cuando sales del trabajo, primero dedicas exactamente 35 minutos a tu hija menor, luego 35 minutos a tu hijo mayor, seguido por 21 minutos para tus amigos, 45 minutos para tu pareja, 33 minutos de deporte y 27 minutos de lectura.

¿A que suena ridículo? Pues es lo estás haciendo con tu vida personal y tu vida laboral.

En lugar de eso es mejor distribuir tu atención de forma dinámica según las necesidades de cada momento. Eso sí, es recomendable parar de vez en cuando para evaluar si has dedicado suficiente atención a cada una de tus áreas de responsabilidad en los últimos días o semanas.

Imagen Conciliación cortesía de Shutterstock

  1. Pero nunca salimos antes de la oficina si hay poco trabajo. ↩︎
  2. Siempre llevas un bloc de notas para apuntas estas ideas, ¿verdad? ↩︎
Jeroen Sangers

Anfitrión del Canasto. Mentor artesano especializado en la Efectividad 2.0 para personas y equipos de trabajo.

https://jeroensangers.com
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