Al parecer nuestro cerebro rechaza los grandes cambios y reacciona con temor, anulando cualquier motivación al movimiento. Sin embargo, si realizamos pequeñas pero constantes acciones en dirección a un objetivo, el cerebro se siente a gusto y vivenciamos una motivación acumulativa.
El cambio y los pequeños pasos
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¿Un sistema de productividad personal para toda la vida?
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