Controla tus resultados tomando las decisiones correctas

Todos tenemos el deseo de alcanzar ciertos objetivos, ciertos resultados a los que dedicamos tiempo y esfuerzo. Sin embargo, también todos tenemos la sensación de que nos falta tiempo para alcanzarlos, de que vivimos estresados en una tormenta de tareas por hacer, y, sobre todo, frustrados por no poder conseguir los resultados deseados a pesar de todo el esfuerzo realizado.

Cuando nos damos cuenta de que la vida no es más que el tiempo de que disponemos y qué hacemos en ese tiempo, terminamos sumamente preocupados.

Esa sí es una preocupación importante. La buena noticia es que sí podemos hacer algo al respecto.

Domina la toma de decisiones

A diferencia de otras preocupaciones, como la evolución de la prima de riesgo o la recuperación de la rodilla de tal delantero, sí podemos ocuparnos de ella. Por tanto, sin demora, tenemos que atenderla. Para evitar interferencias decidimos desatender todo aquello sobre lo que no podemos influir.

Tenemos que ser conscientes de que los medios de comunicación, los smartphones, los compañeros,… bombardearán constantemente nuestra atención, ‘infoxicándonos’ e interrumpiéndonos, y que nuestro cerebro aceptará de muy buen grado todas esas distracciones animándonos:

  • a procrastinar, esto es, a retrasar el momento de abordar esas tareas clave para conseguir aquello que deseamos,
  • a hacer multitarea, intercalando tareas menores que nos impiden terminar las importantes.

Y por si fuera poco tendemos a un perfeccionismo, mal entendido, que termina incrementando constantemente la complejidad del trabajo, cuando el perfeccionismo debería tender a simplificar, a quitar aquello que no es necesario.

Para conseguir los resultados deseados tenemos que dominar la toma de decisiones en tres puntos clave:

  • Tener objetivos claros, y enfocarnos sólo en conseguir aquellos resultados que de verdad marcan la diferencia. Nada más. No se trata de hacer muchas cosas, sino de hacer las cosas apropiadas.
  • Utilizar un sistema confiable que recoja toda la información posible y la procese eficazmente sin permitir que nada nos interrumpa. La eficacia del procesado vendrá determinada por lo bien que decidamos qué cosas vamos a hacer y de qué manera. No se trata tanto de hacer las cosas correctamente sino, sobre todo, de hacer las cosas correctas.
  • Tener un guión claro que nos permita avanzar en el camino a nuestros objetivos, corregir el rumbo si vamos desviados y saber si ya hemos llegado al final. No se trata tanto de ser perfectos en la planificación del trabajo o en su realización, sino de darse cuenta rápido de cualquier desviación y de mejorar continuamente.

Todo esto no es nada nuevo. Desde la antigüedad el ser humano ha buscado resultados y los ha conseguido. Desde los sabios de la antigüedad hasta hoy son muchas las frases célebres sobre el tema:

No hay viento favorable para un barco que no sabe adónde va.
— Lucio Anneo Seneca
Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto; es un hábito.
— Aristóteles
La perfección se consigue, no cuando no haya más que añadir, sino cuando no hay nada más por quitar.
— Antoine de Saint-Exupéry

No nos han enseñado nunca a trabajar eficaz y eficientemente y, mucho menos, a hacerlo en grupo. Cada uno hemos aplicado nuestra intuición y nuestra lógica. Hemos supuesto que trabajar es dedicar la mayor parte del tiempo a hacer, y una pequeña parte, a pensar, ‘porque veníamos formados de casa’. Sin embargo, esta creencia nos lleva a derrotismos bloqueantes como el ‘siempre se ha hecho así’, ‘mi trabajo consiste en ejecutar las instrucciones que me dan’, ‘que innoven otros’, etc.

Como responsables de conseguir resultados no podemos dejarnos llevar por la pereza, los miedos, las ganas de acción o cualquier otra trampa que nos pone nuestro propio cerebro. En estos momentos todos tenemos a nuestra disposición en Internet mucha información sobre conceptos, ideas, estrategias y técnicas, que nos ayuden a conseguir los resultados deseados. Muchas técnicas están muy consolidadas como planificar, delegar o evitar la multitarea; pero continuamente van apareciendo nuevos enfoques relacionando otros entornos. Así, procedentes del sector industrial encontramos las 5S, el valor/desperdicio o la reducción de la variabilidad.

Personalmente creo que deberíamos haber aprendido mucho de esto en la escuela. Una vez conocidas, tendremos que llevar las técnicas a la práctica e identificar aquellas que más se adaptan a nuestro trabajo, nuestro entorno y nuestra forma de ser, etc. Por último, debemos dominar aquellas que mejor nos funcionan.

Todo esto supone mucha constancia y mucho esfuerzo ya que tenemos que convertirlas en hábitos mediante la repetición. Pero, para eso, también hay otras técnicas…

Imagen Decisiones cortesía de Shutterstock

Alberto Martínez Arribas

Alberto Martínez Arribas trabaja desde hace varios años en el departamento de comunicaciones corporativas en una administración pública española. Es un apasionado de hacer cosas, conseguir resultados, superar retos con el mínimo uso de recursos, con "lo justo". Su página web es www.impulsatupelicula.com