¿Atención a la meta o al proceso?

La mayor parte de mis tareas diarias son acumulativas. Son partes de un proceso para conseguir un objetivo más grande: publicar un nuevo libro, sobrevivir una carrera de obstáculos, desarrollar mi empresa de té verde, ganar las World Series de Poker. Es imposible cumplir con estas metas en un día o en una semana. Tengo que realizar pequeños pasos diarios para acerarme a ellas. Con una fecha límite tan lejana, la tentación de dejarlo para mañana (solo hoy, claro), es una amenaza constante al desarrollo de mis proyectos.

Cambiando el enfoque de la meta al camino

Corro descalza (o mejor dicho, con unos calcetines de neopreno). Una de las primeras lecciones que aprendes en este deporte es la siguiente: lo más importante no es la linea de llegada, sino el pedacito de tierra en el que apoyas tu pie en el próximo paso. Si alguna vez te has clavado una piedra en la parte más blandita de la planta de tu pie, sabes de qué hablo. Sería una forma poco digna en abandonar la carrera, así que en todo momento me concentro en el próximo paso. Es lo único que cuenta. No importa el número de km que quedan por recorrer, lo cerca o lo lejos que esté la linea de llegada: haré el próximo paso lo mejor que pueda y entonces ya me ocuparé del siguiente. Y así llegaré.

Input vs output - esfuerzo vs resultados

Otra lección: por norma general no tienes control directo sobre tus resultados. Por supuesto que el nivel de tus esfuerzos tiene un efecto directo sobre la probabilidad de que el resultado sea el que esperas. Aún así, no hay garantías, porque hay otros factores que influenciarán que no puedes controlar. Quizás tienes fiebre el día de la carrera, o las cartas en la mesa desafían todas las probabilidades. Tal vez cambias de enfoque en tu empresa o tu ordenador muere de repente (tienes copia de seguridad de tus datos, verdad?). Siempre puede pasar algo inesperado.

Mientras tanto, tienes el 100% de control sobre los esfuerzos que inviertes para llegar a esta meta. Practicar, escribir, trabajar depende únicamente de ti. Así que lo más sensato es ponerte metas basadas en tus esfuerzos en vez de obsesionarte por un resultado único en el futuro. Concéntrate en el próximo paso, en lo único que realmente puedes controlar. Para sobrevivir la Spartan race, mi objetivo es hacer 10 burpees cada día e ir 3x por semana al entrenamiento funcional. Para publicar un nuevo libro, mi objetivo es escribir 2000 palabras por día. Son metas muy concretas y fáciles de medir. Cada noche sé exactamente si he cumplido o no. Y como soy una obsesionada por los gráficos, mido cada proceso por tiempo o por unidad. Así veo que avanzo, mucho antes de que venga la prueba final.

¿Qué te motiva?

La pregunta de fondo es: ¿qué te motiva? ¿La meta a largo plazo es suficiente para que sepas lo que tienes que hacer hoy? Si no es el caso, seguramente conocerás la siguiente situación: de repente, con la fecha límite demasiado cerca, intentas salvar lo que se pueda (algo difícil en el caso de retos físicos). Quizás sea hora de cambiar el enfoque: ¿Qué puedes hacer hoy (y mañana, y pasado) para acercarte a tu objetivo? Concéntrate en tus esfuerzos y deja que el resultado se resuelva en consecuencia.

Valentina Thörner

Valentina es experta en cómo vivir mejor con menos cosas. En su blog valedeoro.es escribe sobre minimalismo y sostenibilidad, para que agregues algo de simplicidad y felicidad a tu día a día. Además lleva la tienda online de té verde japonés de Grinti, la fuente de su energía en el día a día.