Cómo escoger tus objetivos para este verano

Ahora que llega el verano parece que las horas libres están que se regalan. Sólo el pensar cuánto te costaba rescatar una hora libre hace un mes es un ejercicio demasiado complicado como para hacerlo en vacaciones.

Pero lo cierto es que una hora libre en tiempo de máximo estrés es igual de válida que cualquiera en medio de unas vacaciones de verano. ¿Entonces que nos queda hacer con ellas? Aprovecharlas. No vaya a ser que por la vagancia de no planificar tres cositas, paguemos el error con nuestro verano. Y a esas mismas tres cositas es a lo que me refiero aquí abajo.

1. Lo importante son tus objetivos

La primera gran trampa del verano, es creer que su función es darte tiempo para cumplir con tus obligaciones atrasadas. Si eres de estos te diré que con esa mentalidad nunca tendrás tiempo libre, como mucho tiempo sin trabajo, pero no libre.

Para nada, el verano es tiempo libre y debes invertirlo conscientemente y con mucho criterio. Esto no quiere decir que dejes tus obligaciones de lado, sino que debes gestionarlas inteligentemente. Existe un balance que debes encontrar entre obligaciones y deseos. En primer lugar, como obligaciones, acepta sólo el mínimo necesario suficiente de tareas sin el cual te sentirías incompleto al final del verano, ni una sola más.

Por otro lado, el resto deben ser deseos y tampoco puedes caer en la tentación de rebajar constantemente tus ambiciones. Mi recomendación es que te marques objetivos, largos o relajados, como quieras, pero que doten de sentido tu verano. Usar el verano como muchos fines de semana consecutivos es hacer un uso menor de tu mayor bloque de vacaciones.

2. Trabaja en cada momento en lo más atractivo

La segunda trampa veraniega es aferrarse a proyectos desfasados. Es decir, cosas que un día quisiste pero que ya no están entre tus prioridades ni el completarlas te supone un gran cambio.

De todo lo que te pasa por la cabeza hay tres tipos de proyectos o más bien ideas de proyectos:

  • Las malas: que tienes que saber desecharlas o reconvertirlas en mejores
  • Las mediocres: que debes impedir a toda costa que te bloqueen o comprometan
  • Las buenas: que debes defender y apostar por ellas

Como ves, son principios muy simples. La dificultad reside en identificar a que categoría pertenece cada una de tus ideas. Ese paso es muy personal y te recomiendo para ello un brainstorming para detectarlas seguido de un análisis cuidadoso.

De lo contrario te encontrarías sin saber qué hacer cuándo tus propios proyectos ya no te motiven. Más vale un día perdido planeando que un verano entero dedicado a lo primero que se te ocurra.

3. Date la posibilidad de ilusionarte

La rutina del invierno tiene un aspecto muy negativo y es que nada más levantarte ya se esperan muchas cosas de ti. Que hagas esto, lo otro y lo de más allá y si haces alguno mal, eso ya se clasifica como un mal dí­a. El verano, en cambio, es magnífico por todo lo contrario. Tus obligaciones y compromisos se reducen al máximo y casi todo es tiempo libre.

Así­ que hay dos perspectivas posibles: la de pasar días simples y rutinarios, o la de intentar construir algo y aprovecharte de tu falta de obligaciones para sembrar victorias.

Te animo encarecidamente a que optes por la segunda. Es otro de los incentivos de proponerte objetivos para el verano. Piensa en algo que sobrepase la rutina, que te permita ilusionarte y por lo que te levantes cada mañana intentando que te toque la lotería. Limitarse a lo básico es lo sencillo, pero apostar por un reto personal es lo gratificante.

Lo que te propongo

Por eso te lanzo tres preguntas de fácil solución ahora. ¿Consideras que lo que haces ahora es para un objetivo tuyo? ¿Planeaste ya un verano con las actividades que más te apetecen últimamente?

Y por último y más importante: ¿cuál es tu idea magistral para intentar el verano perfecto?

Si no la tienes es momento de que te convenzas de que mereces la oportunidad de apuntarte un éxito. Así que ármate con una buena idea, que te ilusione, que te llene, que sea actual y que te haga sentir que gastas el tiempo realmente en lo que te apetece. Si te cuesta demasiado encontrarlo aquí tienes un artículo en el que recojo los 5 motivos más comunes por los que puedes no estar siendo creativo.

Puedes esperar al día de sorteo de brazos cruzados o planificar ahora mismo un verano con una idea equivalente a millones de papeletas. ¿Por qué invertir tu verano en ideas mediocres si puedes apuntar hacia las mejores?

Buena suerte con tu planning, estoy seguro de que va a ser un gran verano.

Iago Fraga

Iago Fraga, es el autor del blog www.tecnicasdeorganizacion.com donde explica paso a paso cómo identificar y abordar tus objetivos, así como la productividad y organización necesarias para alcanzarlos