El mito de la separación de la vida laboral y personal

Trabajar en casa

Hasta hace unos 200 años no existía ninguna separación entre la vida laboral y personal, solo había vida en general. La gente se despertaba, desayunaba, daba comida a los animales, cosechaba la fruta, arreglaba ropa, preparaba comida, etc., todo en el mismo día sin etiquetar las actividades como trabajo o personal.

Revolución industrial

La revolución industrial cambió todo eso. Para que las fábricas pudieran funcionar, fue imprescindible que todos los empleados estuvieran presentes al mismo tiempo. La introducción del horario fijo hizo que los empleados de las fábricas tuvieran una clara distinción entre el tiempo que estaban trabajando en la fábrica y el tiempo que estaban a casa. Poco a poco la gente dedicaba más de su tiempo fuera de la fábrica a actividades de ocio, como deportes, mirar la televisión y vacaciones.

Vida de oficina

La siguiente revolución en la manera de trabajar, el trabajo de conocimiento en las oficinas, también tenía un impacto grande en la manera de trabajar, pero extrañamente no acabó con los horarios fijos. Gran parte de las tareas en una oficina no requieren la presencia de otras personas y con la tecnología actual se pudría hacerlas en cualquier sitio y/u hora.

Creo que hay dos motivos para mantener el horario fijo en estos casos. Los jefes quieren controlar lo que sus empleados están haciendo en cada momento (igual que en las fabricas) y aún no han aprendido a gestionar el personal basado en los resultados obtenidos. Por otro lado, a muchos empleados también les interesan los horarios fijos, porque así tienen sus horas de diversión garantizados.

Hasta aquí todos contentos, ¿o no?

Poco a poco notamos que nos resulta más difícil mantener nuestras dos vidas completamente separadas. Para poder hacer trámites tenemos que pedir tiempo libre durante el día, y si hay mucho trabajo pasamos más horas en la oficina (pero nunca salimos antes si hay poco trabajo). Cada vez hay más gente que lleva trabajo a casa para hacer durante el fin de semana, y también recibimos más llamadas y SMS personales en nuestros móviles mientras estamos en la oficina. Además, como nuestro trabajo no es físico, nuestra mente tiene problemas de separar las dos vidas, así que mientras estás en la cola de la supermercado piensas en la reunión con el cliente importante que vas a tener mañana (siempre llevas un bloc de notas para apuntas estas ideas, ¿verdad?) y si estás procesando tu correo electrónico en la oficina estás pensando en las vacaciones de verano.

Es por esto que el consejo es tener solo un sistema de productividad para tu vida integral. Separar la vida laboral de la vida personal es algo contra-natural. Tenemos que volver a cambiar el significado de la palabra Trabajar a su significado original: hacer y cambiar cosas. Es igual si estás escribiendo una oferta para un cliente, pintando tu casa, diseñando la web de la empresa o lavando la ropa: estás trabajando. La única diferencia es que a veces estás trabajando hacia las metas de otras personas (que te pagan por eso) y a veces trabajas hacia tus propias metas.

22 comentarios en “El mito de la separación de la vida laboral y personal”

  1. Dicho de otra forma, también considero una memez lo de la conciliación de las vidas laboral y personal. El enfoque de trabajar para unas u otras metas me parece muy acertado.

    Lo que menos me ha gustado es lo de que los jefes «aún no han aprendido a gestionar el personal». Parece asumir que éste no debiera aprender a “autogestionarse”.

    Tampoco estoy de acuerdo en lo de hablar de contra-natural. Entiendo que la evolución cultural tiene sus fases, y tan naturales son unas como las precedentes. No hay ninguna fecha más “natural” que otra, me parece a mí.

    1. Tienes razón, no solo son los jefes que deben cambiar su actitud, pero si que son los jefes que frenan en este situación.

      En mi opinión la separación si es contra-natural, porque realmente es imposible de hacerlo. No es nada cultural y todo natural.

  2. Xepe71

    Xepe71
    el 28 de Abril 2009


    Lo que no tienes en cuenta es que lo que tu llamas “trabajo” deberías haberlo definido como “trabajo remunerado”. Cuando llego a casa, tengo que ir al súper darle de comer al perro, preparar la cena, limpiar, lavar, y todo esto también es trabajo, y no ocio. No tengo en cuenta cuidarme del huerto (que considero como ocio), pero hace 200 años sería parte de nuestras labores, sin duda. Lo único es que no me pagan por estas actividades.

    Si que es cierto que me doy algún momento de relajación para (ver la tele / leer / googlear / hacer maquetas …), cosa que antes no harían, o quizás si, quizás se contarían cuentos cerca del fuego, no se, y esto lo harían en aquellos momentos en que no pueden trabajar (por ejemplo cuando no había luz para ello).

    1. Creo que más importante que distinguir el trabajo divertida y el trabajo remunerado deberiamos distinguir el trabajo que me lleve hacia mis metas y objetivos (puede ser remunerado o no) y la ocio.

  3. Hace poco, en una entrevista que me hacían, hablábamos del concepto de “trabacaciones”. Frente a la connotación negativa que parecían asignarle, yo planteaba lo siguiente que creo que va muy en línea con la idea que reflejas:

    Siempre he pensado que no es algo malo, si no bueno. No es algo de lo que yo quiera escapar, sino que merece la pena. El poder organizar tu tiempo y disponer de herramientas que te permitan alejarte de tu “puesto de trabajo” (entendido como el puesto tradicional, atado a la mesa del despacho durante un horario prefijado) hace que puedas optimizar tu tiempo y aprovecharlo lo mejor posible para atender a tu vida profesional y a tu vida personal. Es verdad que hay gente que prefiere establecer barreras claras (“de 9 a 19 pienso en el trabajo, en cuanto salgo me olvido”; “me voy de vacaciones y desconecto del todo”, etc.), pero yo creo que hay que atender el trabajo 24x7 (lo cual no quiere decir “trabajar”, sino “estar atento”: el mundo dinámico y globalizado en el que vivimos no funciona solo “de 9 a 5”) y también dedicarse tiempo (a uno mismo, a su familia, a sus aficiones…) todos los días (y no sólo el fin de semana o las vacaciones). Por eso, para mí, la situación ideal es estar de “trabacaciones” permanentes, pudiendo elegir a qué prestas atención en cada momento, y también (y no es baladí) desde dónde lo haces.
    1. A mi también me encanta la palabra “trabacaciones”.

  4. Creo que este tema es bastante delicado y debería ser considerarse con mucha cuidado. Es cierto que últimamente se esta hablando de este tema sin embargo no se cita cuando ha sido notorio. Y ese punto es importante.

    Permitirme concrete el escenario. Siempre he dependido de un salario por el cual me acostumbre a tener un horario de presencia en el trabajo, por supuesto no siempre con la misma intensidad o volumen, disfrutar del descanso del fin de semana, periodo de vacaciones. Por lo cual los periodos para hacer gestiones eran mínimos y no representaban muchos problemas a la hora de negociarlos.

    Por otro lado están “las labores domesticas” casi nunca adecuadamente valoradas. Y las atenciones familiares. Por la incorporación de los miembros de la pareja al trabajo. El panorama se dramatiza

    No me parece que este sea el momento de entrar si es positivo o no, evidentemente la incorporación es un hecho tangible y puede ser objeto de muchas consideraciones. Pero en este punto debería centrase en el reparto de las tareas domesticas y atenciones familiares por parte de la pareja o cuando es monoparental.

    Por un lado la atenciones familiares no se rigen por un horario, previsibilidad, salvo las reuniones del colegio de los hijos y alguna otra. Las enfermedades y accidentes tienen un don de imprevisto y por supuesto no deseado. Y luego los diferentes grados de entender implicación/responsabilidad.

    Por otro lado las tareas domesticas como mantenimiento de la casa, hacer la compra, cocinar… y como todos los trabajos no todo el mundo tiene la misma capacidad, habilidad y disposición para realizarlos adecuadamente y no siempre mecanizables (electrodomésticos, lavadora) o delegables (en otras personas). Si ha esto le unimos la dificultad de dividirlos a partes iguales y a otras circunstancias conflictivas dentro da la pareja tenemos una situación complicadilla.

    Como es ineludible llega a repercutir en el dedicación (única) laboral (trabajo para tercero con o sin remuneración) con interrupciones,permisos u otros. Generando los consiguientes agravios comparativos explotados convenientemente para lograr una mayor visibilidad ¿retributiva?

    Por supuesto a veces me asusto cuando veo reducciones simplistas del problema. Como si fuera discutir si el árbitro se equivoco al pitar penalti después de verlo en el video desde mas de una angulo sentando en el sofá.

    En cualquier caso antes de pronunciarse ponderar el problema.

  5. Un excelente post, Jeroen.

    Una de los pasos necesarios para acabar con este mito es superar otro. Hasta que no se nos meta en la cabeza que el trabajo es algo que haces y no un sitio al que vas, será difícil romper con esta división absurda.

    Los que usamos GTD sabemos que estas divisiones no tienen sentido. Si estás al teléfono, lo que debes hacer son todas las llamadas pendientes.

    La verdadera conciliación pasa por poder armonizar sin traumas la consecución de tus objetivos personales y profesionales.

    JM

  6. El problema es cuando en el nivel jerarquico de la empresa dónde apenas puedes aportar a su desarrollo cultural, encerrado en culturas antiguas en las cuales el concepto de productividad y de dedicación se rigen por presencia y alardes.
    Cuando intentas mezclar lo laboral y personal, sólo lo ven con buenos ojos si no estas en horario de trabajo, pero ten cuidado de realizar una llamada personal en el horario laboral.
    Existen empresas (que conozco) dónde por ejemplo está prohibido la utilización del teléfono móvil personal, no por secretos o por seguridad, si no por que su responsable no quiere que la gente pierda el tiempo en cosas personales. La gente valora la productividad y cierra interrupciones ociosas: teléfono, internet, prensa, cuando no se dan cuenta de lo necesarias que son las interrupciones para cambiar de tarea, para reenfocarse y sobretodo para estar más tranquilo y relajado realizando tu trabajo sin tener que estar en la edad media.
    Cuando el responsable de la empresa entienda que lo personal y profesional es lo mismo y que es una buena fidelización, entonces es cuando podremos hablar de un sistema perfecto.

    Muy buen post.

  7. Va a ser muy difícil que el personal se autogestione mientras tenga que mantener una serie de obligaciones “rituales” como entrar y salir a horas fijas, sin que exista flexibilidad, salvo entendida como imposición por parte del empresario.

    Por otro lado el empresario no dará flexibilidad mientras no confie o no pueda confiar en sus empleados.

  8. Muy buen post.

    Llevo usando GTD unos meses y me he dado cuenta de que, al menos a nivel organizativo, no tiene sentido separar lo laboral de lo profesional.

    Además, cuando trabajas haciendo lo que te gusta, a veces es difícil distinguir entre trabajo y ocio.

    Saludos

  9. Excelente entrada.

    Hay una clave que aún no se ha mencionado: si a las personas no le gusta el trabajo que llevan a cabo, si les produce, digamos, cierto desencantamiento vital el hecho de tener que acudir a un sitio una serie de horas a hacer una serie de cosas que no le agradan… probablemente esté buscando el momento de desconectar de todo eso para ocupar su tiempo, sus preocupaciones y sus ocupaciones en situaciones más livianas y agradables, no propuestas por un tercero (la empresa).

    La satisfacción de la persona en su puesto de trabajo es fundamental para proponerle a una persona que “trabacacione” permanentemente. Si no te gusta el trabajo, probablemente rehuyas en tu tiempo de no-trabajo y pondrás cualquier excusa para no volver a pensar en el trabajo.

    1. Estoy de acuerdo en que es más difícil motivarte hacer el trabajo que no te gusta, pero también debes saber que nunca vas a poder evitar tareas desagradables.
      Una persona productiva hace las tareas desagradables porque sabe que le ayuda a cumplir sus proyectos y metas. La satisfacción no siempre viene de lo que estás haciendo ahora misma, pero viene más tarde al llegar a tu meta.

  10. Separarlo es imposible, el mérito está en compatibilizarlo (a parte de intentar llevarlo lo mejor posible) pues parece que trabajar y vivir van a corde.

  11. mackike

    mackike
    el 28 de Abril 2009


    Me encanta el término “trabacaciones”. Yo personalmente considero que el mejor período del año son los meses de verano, con jornada intensiva y la tarde libre. Tengo tiempo para el trabajo y para mi y rindo lo mismo. Creo que en España tenemos unos horarios muy malos, solo en verano la gente entiende que no contestes al teléfono a las 8 de la tarde. ¿Por que no aplicamos esos horarios todo el año? yo no creo que sean menos productivos, creo que tenemos que evolucionar.

  12. Para que algo así sea posible, no sólo la forma de pensar de mi jefe ha de cambiar. Si vivo solo, no hay problema. Si vivo con mi pareja, dependo de que su jefe cambie también. El cambio es más profundo de lo que parece, no está sólo en nuestra empresa sino en toda la sociedad. ¿Y si tengo hijos? Supongo que los horarios volverán a decidir por mí cuando trabajo y cuando puedo disfrutar del tiempo con mi família.

  13. seinch

    seinch
    el 29 de Abril 2009


    Mi opinión: En el momento en que tu vida no te pertenece y las influencias de terceros condicionan tu existencia, es momento de cambiar de vida. Eso si es un objetivo vital, no querer ser el vendedor del año o tener más control de tu tiempo para invertir en lo ocioso.
    Reflexionemos un momento hacia donde nos llevan los pasos que damos a diario. ¿Algo de lo que hiciste ayer ha mejorado tu vida?

    1. Coincido contigo. Y sólo decir que en mi oficina gozo de cierta flexibilidad horaria y que difícilmente volvería a un trabajo en el que no fuera así. Puede que sea porqué la empresa es pequeña (unos 10 empleados) pero me encanta que las normas se puedan discutir.

  14. Intentar diferenciar el trabajo y la vida personal es como utilizar sólo la mano derecha o sólo la izquierda. Si utilizamos una sola mano para cada cosa (trabajo y vida personal), seremos mucho menos productivos que si utilizamos las dos para todo.

    Lo importante es aprender a ser productivos independientemente de si estamos dedicando el tiempo a nuestra vida personal o a nuestra vida profesional. Y no para ser productivos es esencial ni necesaria esa separación anticuada.

  15. Todo pasa por gestionar la confianza, en uno mismo primero, como lider o empresario lo que expandes en la empresa en el fondo es la fé en ti mismo. Alcanzado este nivel , confiar en empledos como 2º parte de la confianza es un paso automatico , ya que alcanzar el 1º es un ejercisio de introspección bastante fuerte y no todo el mundo es capaz de realizarlo. Como empleados tambien estamos obligados a llevar este proceso de autoconocimiento en todos los niveles , si esto se da, la energia del cambio fluye en nuestras vidas atrayendo a los jefes que necesitamos según nuestro nivel de conciencia, y de esta forma iremos encontrando el equilibrio que necesitamos en el tandem “vida laboral-vida persona”, Insisto, primero cambiemos “dentro” despues llegan los cambios exteriores que refuerzan nuestra posición.

  16. Qué buen post. Me gustó mucho la reflexión…

  17. aqui tienes la vida balo…….. ok

    enjoy http://www.youtube.com/watch?v=Ku5X-2RkEq0

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