Antes de todo quiero desearos un feliz y productivo año 2009.
Buenos propósitos
El año nuevo es tradicionalmente el momento para hacer tus buenos propósitos, es decir hacer público lo que quieres cambiar durante el año que viene. Normalmente estos buenos propósitos consisten en acabar con los malos hábitos.
Personalmente no hago buenos propósitos, porque reviso mis metas a corto plazo cada semana y no tengo ganas de esperar hasta el principio de año; si decido cambiar algo en mi vida, empiezo directamente.
En caso que quieras definir tus buenos propósitos para el año nuevo, recuérdate que los mejores propósitos son específicos, mensurables, realizables (pero desafiadores) y con fechas de finalización. Lee todo sobre ese tema en Definir tus metas. Además propongo que publiques tus propósitos en los foros de El Canasto, porque si te comprometes públicamente a hacer algo, el miedo para fallar te hace continuar.







Pues sí, tengo buenos propósitos, aunque no los hago como la mayoría. Por ejemplo, ¿qué diantres significa aprender inglés? ¿hablar como Shakespeare?
Un objetivo a un año o más, aún debe ser concreto, ser un proyecto traducible en tareas concretas y llevarse en papel con indicadores de progreso realizas y evaluables.
(¿Doy asco?)
Bueno, pues si lo doy lo siento mucho, pero es verdad. Regirse a uno mismo no es muy diferente a administrar una empresa, hay que tener las miras altas y, siguiendo a David Allen, empezar por lo concreto.
Además, en lo emocional, que es en lo que me suelo centrar más en mi blog, es necesario no dejarse abatir nunca, pues en un año siempre metes las pata. Va a pasar, así que hay que recuperarse a tiempo.
(Bueno, basta de homilía, que éste no es mi blog)